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Trucos y consejos para cocinar mejor

Solomillo de cerdo en hojaldre

La carne de solomillo es la mejor del cerdo, pues es muy tierna y requiere muy poca cocción. En apenas 20 minutos en el horno estará hecha. También se puede utilizar pechuga de pollo entera o lomo.

El relleno es un poco a elección del comensal. Yo he elegido unos pimientos del piquillo, que siempre quedan bien con cualquier carne, y le he dado el toque dulce con un poco de cebolla caramelizada, que podéis usar comprada mismamente.

Solomillo de cerdo en hojaldre

La salsa también se puede cambiar, pero esta combinación de queso y nata queda muy cremosa y gustosa. El queso que he utilizado es un curado de oveja rallado, aunque se pueden utilizar quesos más suaves o más fuertes.

Ingredientes para 4 personas:

Para la salsa:

¿Cómo se hace la receta?

Limpiamos toda la grasa que pueda tener la carne y cortamos cada trozo por la mitad, transversalmente. Sazonamos las dos caras de la carne con sal y pimienta negra.

Ponemos los pimientos del piquillo escurridos dentro de la carne y colocamos encima una cucharada de cebolla caramelizada. Finalizamos cerrando de nuevo la carne rellena. Precalentamos el horno a 200º C.

Estiramos la lamina de hojaldre con un rodillo hasta que esté fino pero resistente, y lo cortamos por la mitad para envolver a cada trozo de solomillo.

Cerramos los bordes del hojaldre con un tenedor y pintamos la superficie con el huevo batido para que quede dorado.

Colocamos los dos paquetes de solomillo en una bandeja para horno y dejamos que se ase durante 10 minutos. Cuando pase ese tiempo, bajamos la temperatura a 180º C y dejamos que se cocine otros 10 minutos.

Esta receta se puede tomar así, lo cual resultaría un tanto seco. Lo mejor es acompañarlo de una salsa cremosa que es la que vamos a hacer a continuación.

En un cazo, ponemos a calentar la nata hasta que se reduzca una tercera parte. Incorporamos el queso rallado y removemos todo con una espátula de silicona hasta que veamos que el queso se ha derretido por completo.

Sazonamos la salsa con sal y pimienta negra si es necesario, y lo retiramos del fuego.

Sacamos la carne del horno y dejamos que enfríe antes de partirla, pues sino se romperá con más facilidad. Sobre una tabla de cortar, cortamos el solomillo en rodajas gruesas y lo acompañamos con la salsa de queso.