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Trucos y consejos para cocinar mejor

Porqué he dedidido cocinar sano

Uno de los propósitos que más gente se pone al empezar un nuevo año, es comer más sano. Parece que el día 1 de enero hacemos borrón y cuenta nueva de las cosas que hemos hecho el año anterior, y nos ponemos la meta de ser mejores personas, por dentro y por fuera.

Evitar las comidas precocinadas, hacer las pizzas en casa, evitar los dulces, comer más verduras y frutas, y en general, comer como deberíamos de comer siempre: sanamente.

Porqué he dedidido cocinar sano

La comida empieza a importante a una edad más bien tardía. Cuando eres adolescente o joven, no andas mirando las calorías, ni si tienen grasas hidrogenadas o sal. Simplemente te da igual.

Comes todo lo que te da la gana y siempre estás delgado, no tienes los niveles de azúcar elevados ni ninguna otra enfermedad relacionada con la alimentación.

Es a partir de los 30, cuando empiezas a pensar que ya no eres un niño, ni tampoco eres tan joven. Ya no puedes comer todo lo que quieras sin engordar, y cada vez que te pasas comiendo lo notas.

Si te pones a pensarlo de verdad, tienes un cuerpo que todavía tiene que durarte 50 o 60 años más, y al ritmo que vas, comiendo todo lo que quieres, no va a llegar en condiciones óptimas.

Por eso es que he decidido cocinar más sano, comer más sano, en definitiva, cambiar radicalmente mis hábitos alimenticios de una vez por todas. No es uno de esos propósitos que te haces tras hacer balance del año, me lo voy a tomar como una filosofía de vida.

No es necesario estar comiendo todo el día frutas y verduras. Hay carnes que también son saludables, y los pescados son muy recomendados.

La clave para poder lograrlo, es ir al supermercado con una actitud conciencia, y comprar única y exclusivamente comida fresca que sea saludable, muchas verduras, carnes y pescados, huevos, cereales integrales, avena, quinoa, algún que otro producto lácteo, y grasas saludables, como el aceite de oliva, los frutos secos o el aguacate.

Prácticamente la zona de los congelados te la puedes saltar, porque no hay nada aprovechable. Si quieres una pizza, hazla en casa desde cero con masa integral, si quieres una menestra, compra verduras frescas, y si te apetece una lasaña, hazla casera.

Así evitarás un montón de aditivos y conservantes, sal y azúcar en exceso, además de calorías vacías que no te van a aportar nada.

La bebida, a ser posible, que sea simplemente agua o infusiones. Los refrescos ni los toques, y el alcohol tampoco. Si quieres un zumo, opta por un smoothie natural.

Tranquilo, no te va a llevar horas en la cocina, cocinar sano no es tan difícil como parece, ni tan largo. Pero si que notarás los resultados en muy poco tiempo.